El sector representa cerca del 40% del PIB agrícola global y mueve unos US$1,8 billones, pero enfrenta crecientes presiones ambientales, sanitarias y de uso de recursos
Roma, 22 de septiembre de 2026.— La ganadería atraviesa una transformación que podría redefinir su papel en la seguridad alimentaria mundial durante las próximas décadas. Un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que el sector aporta alrededor de un tercio del suministro mundial de proteínas, mientras enfrenta crecientes desafíos ambientales, sanitarios y económicos.
El estudio, titulado Contribution of the livestock sector to food security and sustainable agrifood systems – Benefits, constraints, synergies and trade-offs, analiza el papel de los distintos sistemas de producción ganadera y sus efectos sobre la seguridad alimentaria, la nutrición, la economía y la sostenibilidad.
Uno de los principales hallazgos es que la mayor parte de los productos ganaderos se consume y comercializa dentro de los propios países. Solo el 15% de la carne, el 12% de la leche y los productos lácteos y el 3% de los huevos se comercializan internacionalmente.
Esto significa que, pese al peso del comercio mundial de alimentos, la ganadería mantiene una fuerte vinculación con los mercados nacionales y locales y continúa siendo un componente relevante de la seguridad alimentaria en numerosos países.
Una producción animal que no deja de crecer
La producción de alimentos de origen animal terrestre se ha multiplicado por más de cinco desde 1961, según la FAO. El aumento de la demanda ha favorecido una mayor intensificación de los sistemas productivos y un desplazamiento hacia especies monogástricas, como las aves de corral y los cerdos.
La organización atribuye parte de esta tendencia a su eficiencia económica, al menor uso de tierra por unidad de producción y a la reducción de la disponibilidad de mano de obra en las zonas rurales.
Los sistemas mixtos de cultivos y ganadería y los sistemas avícolas aportan cada uno cerca del 30% de las proteínas provenientes de la ganadería a nivel mundial. Los sistemas porcinos representan el 19%, los sistemas de pastoreo el 12% y los corrales de engorde alrededor del 3%.
Por especies, los animales monogástricos representan el 74% de la producción mundial anual de carne, frente al 26% correspondiente a los rumiantes. En el caso de la leche, el ganado bovino representa el 81% de la producción mundial.
Un sector de US$1,8 billones
La importancia de la ganadería trasciende la alimentación. El sector representa aproximadamente el 40% del PIB agrícola mundial, equivalente a unos US$1,8 billones, de acuerdo con el informe.
La inversión en el sector también ha aumentado desde 2000, aunque partió de una base relativamente baja.
Los gobiernos destinan recursos principalmente al control de enfermedades animales, la nutrición y el manejo del ganado, el mejoramiento genético y la infraestructura de investigación. En el sector privado, las inversiones se concentran especialmente en elevar la productividad de las explotaciones y mejorar la infraestructura.
La FAO anticipa que las cadenas de valor ganaderas y el acceso a los mercados tendrán una importancia creciente durante las próximas décadas.
El costo ambiental de producir más
El crecimiento de la producción ganadera también plantea importantes desafíos ambientales. Según la FAO, los sistemas de producción ganadera representan el 12% de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero, con el ganado bovino como principal contribuyente y el metano generado durante la digestión de los rumiantes como una fuente relevante.
El impacto ambiental, sin embargo, varía considerablemente entre los sistemas de producción.
Los sistemas con bajos niveles de insumos externos y bajas densidades de animales pueden registrar menores emisiones por unidad de superficie. En contraste, los sistemas que utilizan mayores niveles de insumos externos pueden presentar menores emisiones por kilogramo de producto o por unidad de proteína producida.
La diferencia refleja uno de los principales dilemas del sector: aumentar la producción para satisfacer la demanda mundial mientras se reduce la presión sobre los recursos naturales y el clima.
Alimentos para personas frente a piensos
La disponibilidad de tierra será otro factor determinante para el futuro de la ganadería. La FAO identifica la competencia entre la producción de alimentos para las personas y la producción de piensos para los animales como uno de los principales retos de las próximas décadas.
Ante la estabilización de la expansión de las tierras agrícolas y las restricciones relacionadas con la deforestación, el sector busca nuevas fuentes de alimentación animal.
Entre las alternativas figuran los subproductos agroindustriales, recursos que no son aptos para el consumo humano, pastizales y tierras marginales.
Este enfoque podría permitir incrementar la producción animal sin depender exclusivamente de una expansión adicional de las tierras destinadas a cultivos.
Enfermedades y pérdidas presionan a los países de menores ingresos
El informe también identifica diferencias importantes entre países. En las economías de ingresos altos, las pérdidas de productos de origen animal durante la producción, manipulación, almacenamiento y procesamiento son relativamente bajas.
En los países de ingresos bajos y medianos, en cambio, las pérdidas pueden ser considerablemente mayores. La FAO señala que el problema es particularmente relevante en África subsahariana, donde la mortalidad de los animales asociada a enfermedades representa un factor importante.
Por ello, el organismo considera que mejorar la sanidad animal y reducir las brechas de productividad puede tener efectos directos sobre la disponibilidad de alimentos y los ingresos rurales.
El futuro de la ganadería
Para el director general de la FAO, QU Dongyu, las distintas especies y razas ganaderas pueden desarrollarse en ambientes donde la producción agrícola resulta limitada o incluso inviable, lo que permite aprovechar recursos que de otro modo tendrían un uso reducido.
Pero la organización advierte que aprovechar ese potencial requerirá abordar simultáneamente problemas relacionados con la deforestación, el uso del agua y la tierra, las emisiones, la salud y el bienestar animal, la resistencia a los antimicrobianos y las enfermedades zoonóticas.
El informe plantea así un escenario en el que el futuro de la ganadería no dependerá únicamente de producir más, sino de cómo se producen los alimentos de origen animal, con qué recursos y bajo qué condiciones económicas, sociales y ambientales.
Con la demanda mundial de proteína animal en aumento, la FAO considera que la transformación del sector será un proceso de largo plazo, en el que la productividad, la innovación, la eficiencia en el uso de los recursos y el acceso a los mercados tendrán un papel cada vez más relevante.

