California.– Variedades de frijol adaptadas a condiciones secas lograron mantener una parte importante de su producción utilizando aproximadamente la mitad del agua empleada en cultivos completamente irrigados, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Santa Cruz.
La investigación, publicada en la revista Organic Agriculture, comparó las variedades Black Bean y Hopi Bean, adaptadas al cultivo de secano, con French Green Bean, utilizada como referencia convencional.
Los ensayos se realizaron durante 2024 y 2025 en el Center for Agroecology de la Universidad de California en Santa Cruz. Después de una etapa inicial de riego para garantizar el establecimiento de las plantas, los investigadores redujeron considerablemente el suministro de agua.
Al finalizar el ciclo, los cultivos bajo secano habían recibido aproximadamente 86 milímetros de agua, frente a unos 174 milímetros en las parcelas completamente irrigadas.
Los resultados mostraron que el ahorro de agua tuvo un costo en términos de rendimiento, aunque las pérdidas variaron según la variedad y las condiciones climáticas de cada año.
En 2025, Black Bean y Hopi Bean registraron reducciones de rendimiento cercanas al 35 % frente a las plantas irrigadas, mientras recibieron alrededor de un 50 % menos de agua.
Sin embargo, durante 2024 las diferencias fueron mucho mayores. Los investigadores observaron que las temperaturas más elevadas y el déficit hídrico durante etapas importantes del desarrollo pudieron contribuir a una mayor reducción de la producción.
El estudio también encontró cambios en las características de las semillas, la disponibilidad de nitrato en el suelo y la fijación biológica de nitrógeno bajo condiciones de menor disponibilidad de agua.
Los investigadores advierten que los resultados no significan que eliminar el riego permita mantener los mismos niveles de producción. Señalan que la respuesta depende de factores como la variedad, el suelo, el clima y la cantidad de humedad disponible.
El trabajo plantea que la selección de variedades adaptadas podría convertirse en una herramienta para enfrentar escenarios de escasez de agua, aunque los científicos consideran necesario realizar más estudios en diferentes regiones y condiciones agrícolas antes de establecer recomendaciones generales.
En síntesis: las variedades adaptadas demostraron capacidad para producir con un uso considerablemente menor de agua, pero el ahorro hídrico implica un posible sacrificio de rendimiento que cambia de acuerdo con las condiciones de cada temporada.
Fuente referencial:
Organic Agriculture – Dry farming for resilience: productivity and physiological drivers of organic common bean production

