okio.— La empresa agrotecnológica japonesa Culta prepara programas de mejoramiento acelerado para cacao y café, dos cultivos perennes cuyos largos ciclos biológicos dificultan el desarrollo de nuevas variedades. La compañía combina inteligencia artificial, predicción genómica y ambientes de cultivo controlados para reducir los tiempos de selección, aunque mantiene los cruzamientos convencionales como base de su estrategia.
Fundada en Tokio en 2017 por Shuhei Noaki, Culta ya aplica esta metodología en fresas y desde 2025 trabaja también en programas de mejoramiento de manzanas y uvas de mesa. Los proyectos de cacao y café todavía se encuentran en fase de preparación, por lo que aún no existen variedades comerciales de estos cultivos desarrolladas mediante su plataforma.
Inteligencia artificial para seleccionar progenitores
La plataforma de Culta analiza información genómica y características observables de las plantas, como rendimiento, firmeza, contenido de azúcar y comportamiento en distintos ambientes. Con estos datos, los modelos de inteligencia artificial buscan predecir qué combinaciones de progenitores tienen mayores posibilidades de producir descendientes con determinados rasgos.
La tecnología no sustituye el proceso reproductivo. Su función es procesar grandes cantidades de información, simular combinaciones y ayudar a los investigadores a concentrar los recursos en los cruzamientos considerados más prometedores. Las plantas obtenidas deben posteriormente crecer, reproducirse y superar evaluaciones agronómicas antes de convertirse en variedades comerciales.
El enfoque se enmarca en una tendencia creciente hacia la utilización de datos genómicos, sensores y automatización en la investigación agrícola. Sin embargo, la precisión de estas herramientas depende de la calidad, cantidad y diversidad de los datos utilizados para entrenar los modelos.
Culta también obtiene información directamente de los sistemas productivos. La compañía trabaja con 36 agricultores contratados que cultivan variedades bajo licencia y reciben asistencia agronómica. Posteriormente, la empresa compra parte de la producción para comercializarla con sus propias marcas en Japón y el sudeste asiático. Este modelo le permite incorporar datos obtenidos en condiciones reales de cultivo.
Ambientes controlados para acortar los ciclos
La segunda parte de la estrategia consiste en acelerar el desarrollo de las plantas mediante instalaciones interiores en las que se pueden controlar factores como temperatura, humedad, iluminación y duración del día.
En estas condiciones, los investigadores buscan adelantar la floración y obtener más generaciones en un periodo determinado. En el caso de las fresas, Culta afirma que puede realizar tres ciclos de mejoramiento al año, frente a uno en condiciones exteriores de Japón.
La empresa sostiene además que la combinación de análisis genómico, imágenes, selección de progenitores y ambientes controlados le permitió reducir determinados procesos de desarrollo varietal de aproximadamente diez años a dos.
Su primera variedad comercial de fresa, Sakura Drops, es presentada por la compañía como una variedad capaz de mantener la producción durante periodos más cálidos de la primavera japonesa. Según datos proporcionados por Culta, registra un rendimiento 1,4 veces superior, un contenido de azúcar 1,3 veces mayor y una firmeza 1,4 veces más alta que el cultivar Benihoppe. Estas cifras corresponden a información empresarial y deben interpretarse en función de las condiciones de evaluación.
El desafío de los cultivos perennes
La aplicación de esta metodología a árboles frutales supone un desafío mayor. Aunque las condiciones ambientales puedan regularse, especies como el cacao, el café, la manzana y la uva necesitan tiempo para alcanzar la madurez reproductiva.
Culta está experimentando con el cultivo interior de árboles para intentar adelantar la floración y reducir el intervalo entre generaciones. La compañía también acumula cuatro años de colaboración con la cervecera Kirin en un programa destinado a desarrollar lúpulo tolerante al calor. En ese proyecto consiguió obtener floración después de dos años y posteriormente inició los cruzamientos.
La aceleración de las primeras generaciones, sin embargo, no elimina la necesidad de realizar pruebas de campo. Un material que presenta buenos resultados en un ambiente controlado puede responder de manera diferente ante variaciones de suelo, lluvia, plagas, enfermedades y temperaturas.
El cambio climático aumenta la presión sobre el cacao
El cacao constituye uno de los principales retos para este tipo de programas. La producción mundial se concentra en regiones tropicales, especialmente en África occidental, y enfrenta una creciente presión asociada al aumento de las temperaturas, cambios en los patrones de lluvia y enfermedades.
Los estudios sobre cambio climático apuntan a una modificación de las zonas con condiciones adecuadas para el cultivo. En Colombia, por ejemplo, determinados escenarios han estimado una posible reducción cercana al 20 % de las áreas actualmente aptas para cacao hacia 2050.
El mejoramiento genético puede contribuir a desarrollar materiales con mayor tolerancia al calor, la sequía o determinadas enfermedades. No obstante, estos rasgos deben combinarse con productividad, calidad del grano y estabilidad agronómica.
Para ello, la disponibilidad de diversidad genética resulta fundamental. Los bancos de germoplasma y las colecciones de cacao conservadas en los países productores continúan siendo una fuente esencial de material para los programas de mejoramiento.
Del laboratorio al campo
La plataforma de Culta podría reducir el tiempo necesario para identificar progenitores y realizar las primeras generaciones de cruzamientos. Sin embargo, todavía será necesario comprobar durante varios años el comportamiento de las nuevas líneas en distintas regiones productoras.
En cacao y café, la interacción entre genética, suelo, agua, temperatura, enfermedades, sombra y manejo agronómico es especialmente compleja. Por ello, conseguir que una planta florezca rápidamente bajo condiciones controladas no significa que pueda producir de manera estable y rentable en una finca comercial.
La compañía tampoco apuesta por organismos genéticamente modificados ni por edición genética. Su estrategia se basa en cruzamientos convencionales apoyados por herramientas de inteligencia artificial y selección genómica, una combinación orientada a trabajar con características que dependen de numerosos genes.
Culta busca expandir su plataforma
En abril de 2026, Culta cerró una ronda de financiación previa a la Serie A por 700 millones de yenes, equivalentes entonces a unos 4,5 millones de dólares. La compañía prevé utilizar los recursos para ampliar su plataforma tecnológica y su modelo comercial.
Entre sus planes figura la expansión hacia Australia, Estados Unidos y Europa, además de un objetivo de ingresos de 30.000 millones de yenes para 2032.
El paso de las fresas hacia especies como manzanas, uvas, café y cacao representa una prueba más exigente para la tecnología desarrollada por la empresa. La reducción de los ciclos iniciales puede acelerar el proceso de mejoramiento, pero la utilidad agrícola de las nuevas variedades dependerá finalmente de su desempeño durante varios años en condiciones reales de producción.
Fuentes referenciales:
AgroXXI
Culta
AgFunderNews

