Santo Domingo.- El uso de fertilizantes agrícolas presenta grandes diferencias entre regiones del mundo, con algunas zonas donde las aplicaciones de nutrientes son excesivas y otras en las que la falta de fertilización limita el rendimiento de los cultivos, según un estudio de la Universidad de Minnesota.
La investigación reconstruyó las tasas de aplicación de nitrógeno, fósforo y potasio en 156 cultivos de todos los países entre 1980 y 2022, a partir de unos 800.000 datos recopilados y procesados por investigadores del Instituto sobre el Medio Ambiente de esa universidad.
El trabajo, publicado en la revista Environmental Research Letters, señala que el consumo de fertilizantes nitrogenados aumentó aproximadamente un 68 % entre 1980 y 2020, mientras que el uso de fósforo creció cerca de un 52 % y el de potasio alrededor de un 69 %.
Sin embargo, los investigadores destacan que el promedio mundial oculta importantes diferencias territoriales. Las tasas regionales de aplicación de nitrógeno presentan una brecha superior a diez veces entre las zonas con mayor y menor utilización.
El estudio identifica tendencias contrapuestas. Mientras algunas regiones de Asia oriental y Europa occidental han comenzado a reducir las aplicaciones de nitrógeno y fósforo después de alcanzar niveles elevados, otras zonas mantienen niveles de fertilización considerados insuficientes para alcanzar mayores rendimientos agrícolas.
Los investigadores señalan que China y algunas partes de Europa han reducido recientemente el uso de determinados nutrientes, una tendencia que atribuyen a una combinación de políticas públicas, regulaciones, incentivos y adopción de nuevas tecnologías y prácticas agrícolas.
En contraste, África subsahariana continúa registrando bajos niveles de utilización de fertilizantes en numerosas áreas. Los autores consideran que un incremento adecuado del suministro de nutrientes podría contribuir en determinadas zonas a mejorar los rendimientos y reducir las brechas de productividad.
El estudio también concluye que el crecimiento reciente del consumo mundial de nitrógeno y fósforo estuvo impulsado principalmente por la expansión de la superficie cosechada, más que por un aumento generalizado de las dosis aplicadas. En el caso del potasio, tanto el aumento del área cultivada como las mayores tasas de aplicación contribuyeron al crecimiento.
Los investigadores advierten que el desafío no consiste simplemente en aumentar o reducir el uso de fertilizantes a escala global, sino en mejorar su eficiencia y ajustar las aplicaciones a las necesidades de cada cultivo y región.
Una fertilización insuficiente puede limitar los rendimientos y los ingresos de los agricultores, mientras que el uso excesivo puede incrementar los costos de producción y contribuir a problemas ambientales como la acidificación de los suelos, la contaminación de cuerpos de agua y las emisiones de gases de efecto invernadero.
La nueva base de datos permite analizar las aplicaciones de nitrógeno, fósforo y potasio por país y cultivo, y ofrece información con mayor resolución para 25 países agrícolas importantes.
Los autores precisan que los datos no constituyen por sí mismos una recomendación de fertilización para explotaciones individuales, ya que las decisiones a escala de parcela requieren considerar factores como el tipo de suelo, el cultivo, las condiciones ambientales y los objetivos de producción.
El estudio plantea que disponer de información más detallada sobre el uso de nutrientes puede ayudar a diseñar políticas agrícolas diferenciadas: reducir pérdidas y mejorar la eficiencia en las regiones con sobreutilización y facilitar el acceso a nutrientes en aquellas donde la fertilización.Datos por cultivo para orientar mejor la fertilización
Los autores consideran que conocer dónde, cuánto y sobre qué cultivos se aplican los nutrientes puede mejorar las decisiones agronómicas y de política agrícola. En las regiones con sobreutilización, la información permite identificar oportunidades para elevar la eficiencia sin comprometer necesariamente la productividad. En las zonas deficitarias, puede señalar dónde un mayor acceso a fertilizantes podría contribuir a cerrar brechas de rendimiento.
Achim Dobermann resumió el problema señalando que no existe un único desafío mundial relacionado con los fertilizantes: algunas regiones necesitan aprovechar mejor los nutrientes que ya utilizan, mientras otras todavía requieren mayor acceso a nutrición vegetal.
La base tampoco debe interpretarse como una prescripción automática de dosis para explotaciones individuales. Se trata de una reconstrucción global basada en información observada y valores imputados para completar los vacíos de una documentación histórica fragmentada. Las recomendaciones a escala de parcela siguen requiriendo análisis del suelo, necesidades del cultivo, objetivos de rendimiento y condiciones ambientales locales.
El conjunto completo de datos y el software de imputación desarrollado por la Universidad de Minnesota están disponibles para uso académico sin costo a través de su oficina de comercialización tecnológica. Una versión de los datos correspondiente aproximadamente a 2020 también se encuentra archivada con acceso abierto en Dryad.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Universidad de Minnesota
Institute on the Environment – University of Minnesota
Environmental Research Letters

